A qué se dedica el negocio
En tus palabras, como se lo explicarías a un cliente nuevo. No hace falta un documento formal: la descripción de una persona que conoce el negocio vale más que un requerimiento escrito por alguien que no.
Antes de contratarA cualquier proveedor, no sólo a este
Qué tienes que traer, qué sale de la conversación de alcance, cómo avanza el plazo y qué revisar en un contrato de desarrollo web. Sirve aunque termines contratando a otro.
Lo que tienes que traer
En tus palabras, como se lo explicarías a un cliente nuevo. No hace falta un documento formal: la descripción de una persona que conoce el negocio vale más que un requerimiento escrito por alguien que no.
Que te escriban, que te encuentren, que compren, que dejen de llamarte para preguntar lo mismo. Es la pregunta que decide el nivel, las secciones y hasta dónde va el diseño.
Folletos, publicaciones de redes, fotos de producto, el menú, la lista de servicios. Material que ya usas y que ya sabes que funciona; casi nunca hace falta empezar de cero.
En el mejor formato que tengas. Si no hay logotipo, se puede resolver, pero conviene decirlo desde el principio porque cambia el arranque del diseño.
Cuántas cuentas necesitas y quién las va a usar. Define el nivel tanto como las secciones, y es lo que más se olvida al cotizar.
Quién aprueba el diseño y quién puede pedir cambios. Cuando no queda claro desde el inicio, el proyecto se alarga por revisiones y no por desarrollo.
Cómo avanza
1
Sale por escrito: qué secciones, qué funciones, qué queda fuera y en qué nivel encaja.
2
Antes de tener el alcance completo, cualquier cifra exacta es una adivinanza. El rango sí se puede dar.
3
Textos, imágenes, accesos, decisiones. Este paso depende de ti y es el que más suele demorar.
4
Las tres, cuatro o cinco semanas se cuentan desde que está todo, no desde la firma.
5
Lo que no estaba en el diseño inicial suma tiempo. No es multa: es trabajo no contemplado.
6
Se te enseña a usarlo, para que un cambio de texto no dependa de terceros.
El reloj
Es la confusión más común de todo el proceso, y la causa más frecuente de que un proyecto parezca retrasado cuando no lo está.

Úsalo con cualquiera
La pregunta más importante y la que menos se hace. En los modelos con mensualidad, es habitual que la propiedad quede en el proveedor salvo compra. No es malo; es distinto, y cambia por completo la comparación entre dos cotizaciones.
Que estén a tu nombre con acceso para el proveedor es lo sano. Al revés, no puedes cambiar de proveedor sin permiso de tu proveedor actual, y eso se descubre tarde.
Pide un ejemplo concreto de algo que sí entra y de algo que no. “Cambios ilimitados” casi siempre quiere decir cambios de texto ilimitados, y rehacer la estructura de una sección es otra cosa.
Pregunta explícitamente si el sitio se apaga y si se pierden los correos. Si tu correo de trabajo vive en ese dominio, la respuesta a esta pregunta es un asunto de continuidad del negocio, no un detalle del contrato.
Archivos, accesos, base de datos, instrucciones de publicación. Un contrato sin cláusula de salida no es un servicio: es una dependencia.
Redacción de textos, fotografía, alta de productos, campañas. Que estén fuera es razonable; que aparezcan como sorpresa a mitad del proyecto, no.
Casi ninguna cotización de desarrollo web la incluye, y casi ningún cliente lo sabe hasta que le piden los textos. Pregúntalo explícitamente: si corre por tu cuenta, es trabajo tuyo que hay que agendar, y es la causa más común de que un sitio quede listo y sin publicar.
Lo mismo que con los textos. Si no hay fotografía propia, las opciones son contratarla, usar banco de imágenes con licencia, o diseñar el sitio para que no dependa de fotos. Las tres son válidas y las tres cambian el presupuesto, así que conviene decidirlo antes y no durante.
Con la descripción del negocio y qué tiene que lograr el sitio basta para arrancar la conversación de alcance.